La Abadía

La Abadía

Si andas por Teruel, no puedes perderte La Abadía, un restaurante que está justo en la Pl. de la Catedral, con unas vistas que te dejan sin aliento. Es el sitio perfecto para disfrutar de unas tapas de jamón y queso que son pura delicia, sin que tu bolsillo sufra. Te invito a que te sientes en su terraza, te tomes algo fresco y disfrutes de un ambiente amigable mientras miras la catedral. ¡Vas a flipar!

Aquí tienes de todo: cervezas y vinos españoles para hacerte la vida más sabrosa, además de una buena variedad de pintxos y charcutería típica. El servicio es un 10 y lo mejor es que tienen opciones para comer ahí mismo, llevar o incluso pedir a domicilio. Recuerda hacer tu reserva para no quedarte con las ganas. ¡La Abadía es un must si quieres pasarla bien en Teruel!

La Abadía

Restaurante
⭐Valoración media: 3,9
Opiniones: 406 Reseñas
Dirección: Pl. de la Catedral, 5, 44001 Teruel
Teléfono:

Página web

Horarios La Abadía

DíaHora
lunes9:00–24:00
martes9:00–24:00
miércoles9:00–24:00
jueves9:00–24:00
viernes9:00–24:00
sábado9:00–1:00
domingo12:00–1:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Abadía

Dónde se encuentra el restaurante La Abadía

Si estás por Teruel y te pasas por la Pl. de la Catedral, 5, 44001, tienes que hacer una paradita en el restaurante La Abadía. La verdad es que está al pie de la catedral, así que el ambiente es único para disfrutar de una buena comida o simplemente un par de cervezas. Ahora, no todo es perfecto: hay platos que llevan ingredientes congelados, como esas patatas bravas que no son nada del otro mundo. En general, lo que probé, como bocadillos y ensaladas, estaba correcto pero nada espectacular. Aun así, los precios son bastante ajustados, lo que lo hace una opción razonable.

Pero espera, porque también hay buenos comentarios sobre este lugar. Es un bar pequeñito pero con encanto, con una terracita muy acogedora. En verano, es el sitio ideal para relajarte con una tabla de jamón que está de miedo, acompañada de pan tostadito y tomate. Combínalo con una buena copa de vino o una cerveza, y tienes un tentempié perfecto para seguir dándole a la ciudad. A mí me pareció que la atención que recibimos fue muy buena, la camarera estuvo siempre atenta y servicial. Repetiría sin dudarlo.

Eso sí, hay algo que no me gustó y lo debo decir. En la carta anuncian su tabla de Jamón DOP con pan tostado y “aceite del Bajo Aragón”, pero cuando me lo trajeron, el pan estaba bastante seco y no traía el aceite prometido. Y el que nos dieron para arreglarlo era un óleo YBARRA, que no tiene nada que ver. Un poco decepcionante, la verdad. Sin embargo, la cerveza estaba bien fría y el jamón estaba rico. Te queda la duda de si era de verdad el de Teruel, pero en fin, al menos estaba sabroso.

Así que, en resumen, La Abadía es un sitio con mucha historia, bien ubicado para disfrutar de la catedral y con cerveza fría. Está en la plaza del ayuntamiento, justo a los pies de la catedral, así que no tiene pérdida. ¡Ideal para tomarte algo y disfrutar un rato!

Qué vistas se pueden disfrutar desde La Abadía

Mira, si estás buscando un sitio en Pl. de la Catedral, 5, en Teruel, La Abadía es una buena opción. Este lugar se lleva 5 estrellas por ser un buen spot para tapar. El personal es muy atento y agradable, así que, de entrada, te hacen sentir como en casa. Y lo mejor, ni esperas, ¡te traen todo al toque! La comida está bien cocinada y el servicio es excelente. Por unos 20-30 € por cabeza, te vas feliz.

Aunque hay alguna que otra pega, como que si vas por la tarde, las cervezas pueden salir calentitas, ya que el bar suele llenarse y parece que no logran gestionar todo. Pero bueno, eso no quita que el ambiente es agradable, la terraza tiene buena onda y las tapas están deliciosas. Si vas, no te puedes perder el jamón y los embutidos, ¡te aseguro que son para repetir!

Ahora, hay gente que ha tenido mala suerte con el servicio. Cuentan que el trato fue de regular a malo, con camareras un poco perdidas y mal rollo. Eso sí, el jamón seguía de diez, pero algunos se fueron decepcionados con las patatas bravas. Así que, aunque las vistas son espectaculares, al lado de la catedral, la experiencia puede variar bastante.

Y hablando de vistas, desde La Abadía puedes disfrutar del imponente paisaje de la catedral, un escenón que complementa un buen plato de comida. Así que, si te quieres piques unas tapas en un ambiente chido, aquí tienes un plan que pinta bien, pero ve con la mente abierta. ¡Te cuento cómo va!

Qué tipo de comida se puede degustar en La Abadía

A ver, te cuento, La Abadía está justo en la Pl. de la Catedral, así que la ubicación es un puntazo, pero eso no lo es todo, ¿verdad? La atención al cliente, de lujo, un 10 sobre 10. Los camareros son un encanto, siempre atentos y con una sonrisa, pero eso no compensa lo que hay en el plato. La comida, la verdad, flojita. Pedí morro con la ilusión de que estuviera crujiente, y casi me lo traen en un estado lamentable. Del jamón, mejor ni hablar, quizás no soy cortador profesional, pero podrían mejorar bastante. El jamón estaba demasiado tierno... No sé, tenía muchas expectativas por el local, pero se quedaron cortas.

Luego está el barcito mismo, que es pequeño pero tiene su encanto. Tienen una carta sencillita, con tablas de embutidos y tostas que, aunque no son la gran cosa, cumplen. La cerveza bien fría es un must, sobre todo en estas tardes asfixiantes a 34 grados (no me mires, ¡estoy escribiendo esto sufriendo el calor!). Es un sitio donde puedes parar un momento, relajarte y comer en paz, lejos del mogollón del plaza del Torico, que es un buen respiro, pero no esperes un festín.

Sin embargo, también he escuchado historias de terror. Hay quien ha tenido experiencias infames con el servicio, como esperar eternidades por un pincho de tortilla solo para que, al final, les digan que no hay. Increíble, ¿no? Y ni hablemos de la vez que intentaron tomar nota mientras otra camarera ya iba por cafés. Un desastre total. A mí me parece que todo se podría resolver con un poquito más de organización y menos caos.

Y si te preguntas qué tipo de comida se puede degustar en La Abadía, lo cierto es que la oferta es simple: puedes encontrar alguna tabla de embutidos locales, alguna tosta y poco más. Ideal para picar algo rápido, pero si buscas algo más elaborado o sabroso, tendrás que seguir buscando. Al final, un mix de experiencias que dejan más que desear, a pesar de la buena onda del personal.

Son caras las tapas de jamón y queso en La Abadía

Y después de todo este rollo de la Abadía, te cuento las movidas que nos pasaron. Más de tres cuartos de hora esperando para que nos trajeran la bebida, y para colmo, la mesa sucia. Pedimos un par de bocadillos y tablas de embutidos, y claro, tardaron más de una hora en servirlo. La tortilla, insípida y escasa. Y ni hablemos de los precios, que son un robo. Las camareras parecían en modo tortuga, nada profesionales. No te dejes engañar por la ubicación y esas vistas a la catedral, porque no vale la pena. Prometido, no volvemos jamás. Valoro con una estrella porque, si pudiera, daría menos.

Más de 2 horas y media para una cena y no servían ni caliente. A uno le llegó el segundo plato a media hora, al otro un bocadillo al cabo de otra media hora. Todo frío. Un espectáculo lamentable. Te cuento que en el mismo tiempo podías preparar una cena de chef cinco estrellas. En cuanto a lo que te cobran, te aseguro que es caro para lo que ofrecen. Así que si quieres pasar hambre y encima que te timen, este es tu sitio.

Ojo, no todo es horror. Un par de colegas fueron a picotear y les encantó. Atención buena, cenaron varias tablas de jamón y, por lo visto, estaban bien ricas. Eso sí, la camarera echó el resto y hasta desinfectó las sillas y mesas, un buen detalle. Pero, claro, al final esta experiencia nos dejó con una sensación agridulce.

Ahora, sobre el tema de las tapas de jamón y queso en La Abadía, te cuento. Con todas estas experiencias, bueno, realmente no puedo decir que sean las mejores en cuanto a calidad-precio. Son caras, especialmente si comparas con otros bares por la zona del Torico, donde por un buen precio te llevas más en un plato y sin todo este drama. Así que, si buscas calidad y no te apetece la espera eterna, hay mejores opciones.

Cuál es el ambiente del restaurante La Abadía

Flipas con el ambiente de La Abadía. Cuando entras, te das cuenta de que es un sitio bien situado, justo enfrente de la catedral de Teruel, así que las vistas ya son un puntazo. El dueño, David, es un crack, siempre con una sonrisa y listo para recomendarte dónde comer y qué hacer en la zona. El rollo es relajado, te sientes en casa, y eso se agradece cuando andas de visita. Han montado un lugar donde puedes disfrutar de unas cervezas artesanas, un buen jamón de Teruel y vinos decentes sin que se te vayan de las manos los precios.

La carta no es kilométrica, pero lo que tienen está bien rico. Nosotros nos pedimos un par de raciones de jamón y nos tomamos una botella de vino, ¡pasamos un rato genial! Eso sí, no esperes si tienes ganas de tapas muy variadas, aquí lo que hay, lo hacen bien. Lo que sí me encanta es que puedes encontrar opción de bocadillos, aunque no siempre aparecen en la carta. Y no brinda problemas, ya que los precios son majos, así que eso se lleva la palma.

Ahora, ojo, que no todo es un camino de rosas. Hay historias de gente que se ha llevado un chasco al ir. Desde esperas eternas hasta que el servicio no da la talla. Es como que se olvidan de que un buen trato y rapidez hacen la diferencia. Un par de experiencias de personas que lo intentaron y se encontraron con un menú limitado o un mal servicio podrían hacerte pensar dos veces. Pero bueno, si vas a La Abadía, la habilidad de David y el rollo acogedor siguen siendo la razón por la que vale la pena meterle un vistazo.

Así que, ¿cuál es el ambiente del restaurante? Es un lugar donde puedes sentirte a gusto, con buen vino, buena comida y un servicio que puede ser hit o miss. Así que, llévalo en mente, que si te topas con David, seguro el ambiente es el mejor.

Qué bebidas están disponibles en La Abadía

Y bueno, hablemos de La Abadía. Al parecer, es un lugar que da más pena que gloria. Las bravas son de esas patatas congeladas que te las podrían haber sacado del congelador de casa. Y la burguer, ¡madre mía! Un pedazo de pan enorme con poquita carne y casi nada más. Lo único que se salva por ahí son las croquetas, aunque ni siquiera son caseras. Un verdadero chasco.

Y si crees que el servicio mejora, ¡sorpresa! El personal es más serio que un funeral. Pedimos un pincho de tortilla y, sorpresa, no llega a tiempo. El camarero lo sirve a otros que llegaron después. De repente, aparece y nos dice que ya no tiene. Con un servicio así, la impresora del restaurante debería estar más ocupada que el camarero. Lo único bueno son las vistas, que son de la Catedral pero, vamos, a veces las vistas no compensan la comida.

A lo que hay que sumar que si vas a La Abadía después de las 14:10, ya la has liado. La carta parece un juego de adivinanzas. Pedimos varias cosas y no hay casi nada y, claro, cuando preguntas, el camarero está más centrado en su móvil que en atenderte. La gente se levantaba y se iba porque no hay quien lo aguante. Un desastre.

Ahora, si buscas un sitio para tomar una caña con vistas a la catedral, eso sí, aquí lo puedes hacer. Ideal para familias, ya que es zona peatonal y siempre hay críos jugando. Pero es un sitio bastante flojo para comer. Cuando pedimos un menú, nos dicen que las bebidas son solo Coca-Cola o Fanta, que pagas aparte. Se les olvida traer la bebida y al final, te la cobran. Resumiendo, si vas a La Abadía, prepara la paciencia porque te vas a necesitar.

Ofrece La Abadía opciones vegetarianas o veganas en su menú

En serio, si no has estado en La Abadía, tienes que pasarte. Le dan 5 estrellas porque el sitio está en una ubicación brutal, justo en la Pl. de la Catedral, 5. La terraza en verano es un lujazo, fresquita y con vistas que te dejan alucinado. Te sientas y ya no quieres moverte. Además, el corte de jamón a mano está de muerte. El personal, ¡qué decir! Súper amable y educado, están siempre a lo que necesites. La atención te hace sentir como en casa.

Ahora, la comida... bueno, no está mal, pero tampoco es un festival. Sí, es buena, pero podría ser mejor. Aunque, pensando en lo que pagas, no puedes exigir demasiado, ¿no? La atención lo compensa, pero hay que decir que algunas cosas podrían mejorar. Eso sí, no te quedes sin probar el pincho de tortilla, si tienes suerte de que no se agoten antes de que te lo sirvan.

Hablando de tortilla, ahí viene lo malo. Tuvimos un pequeño problemilla, y la verdad, fue una decepción. Pedimos el pincho de tortilla y vino otra mesa antes que nosotros pidiendo lo mismo, ¡y a ellos les pusieron dos! Luego, nos dicen que ya no queda, ¡eso no se hace! No fue solo con nosotros, otros a nuestro lado también lo sufrieron. Eso les dio una estrella menos a la experiencia. No entiendo cómo se gestionan esas cosas.

Y ya para cerrar, si te preguntas si en La Abadía tienen opciones vegetarianas o veganas en su menú, bueno, la verdad es que no tengo esa info en concreto. Pero dado que se centran mucho en los productos de Teruel, es posible que la variedad no sea muy amplia en ese sentido. De todas formas, siempre vale la pena preguntar al personal, que son muy enrollados. ¡Así que ya sabes, lánzate a probarlo!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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