Hotel Las Truchas

Hotel Las Truchas

Si buscas un sitio chido para desconectar, el Hotel Las Truchas en Nuévalos es el lugar perfecto. Este hotel rural de 2 estrellas, situado a solo 200 km de Madrid y cerca de Zaragoza, está rodeado de naturaleza y a un pasito del Parque Natural del Monasterio de Piedra. Con 18 habitaciones sencillas, todas con Wi-Fi gratis, TV y baño privado, aquí te puedes sentir como en casa. ¡Y no te olvides del desayuno bufé! Se sirve en el restaurante que además ofrece platos típicos de cocina catalana y aragonesa para la cena.

Ubicado a solo 1 km del Monasterio de Piedra, el hotel cuenta con una piscina exterior de temporada y está cerca del Embalse de La Tranquera, ideal para relajarte. Puedes hacer tu reserva estándar con llegada antes de las 18:00, o una garantizada para llegar más tarde. ¡Así que no hay excusas! Atrévete a vivir la tranquilidad y la intimidad de este rinconcito especial. ¿A qué esperas para reservar al mejor precio con Viajes El Corte Inglés?

Hotel Las Truchas

·Hotel de 2 estrellas
Valoración media: 3,9
Opiniones: 2.962 Reseñas
Dirección: Carretera Monasterio de Piedra, km 27, 50210 Nuévalos, Zaragoza
Teléfono: 657 91 63 77

Mapa Ubicación Hotel Las Truchas

Dónde se encuentra el Hotel Las Truchas

¡Ey, peña! Si estáis pensando en pasar una noche en el Hotel Las Truchas, os tengo que dar un aviso: podéis esperar a que las estrellas caigan del cielo. Este hotel de 2 estrellas está en Carretera Monasterio de Piedra, km 27, 50210 Nuévalos, Zaragoza, y la verdad es que sentí una gran decepción al llegar. Deteriorado, cutre y con falta de mantenimiento, así que si queréis un lugar chido para descansar, este no es el sitio. Pagué 95 € diarios y os digo que vale como 60 € como mucho.

Las habitaciones son un completo desastre. Había detalles que me hicieron querer llorar: televisión pequeña, luz de mesilla fundida, y no, no hay amenities para que te sientas un poco más acogido. El lavabo daba un poco de asco con el dosificador de jabón sucio y la cisterna ni te cuento. Había silicona negra y agrietada y todo estaba en un estado lamentable. Y ya ni hablemos de que durante los dos días que estuve ahí, no nos rellenaron ni la ficha de servicio. ¡Un horror!

Si el desayuno era un caos, la comida no se quedó atrás. El menú del domingo costó 25 €, pero no os dejéis engañar, es aceptable pero no especial. Los camareros parecían más bordes que un cactus y la comida fue bastante decepcionante. Lo único positivo, supongo, es que está tranquilo y a pie de carretera, así que se aparca bien, pero ya está.

El Hotel Las Truchas no es el sitio ideal. ¡Hazte un favor y elige otro lugar!

Cómo es el entorno natural del hotel

Mira, el Hotel Las Truchas no es gran cosa. Es un dos estrellas que está ahí en la Carretera Monasterio de Piedra, km 27, en Nuévalos, Zaragoza. Está bien ubicado, al lado del monasterio, lo que lo convierte en un sitio casi obligado si planeas visitar la zona. El aparcamiento es fácil, que eso siempre se agradece, pero cuando entras, te das cuenta de que le falta un buen repaso. La verdad, está un poco obsoleto, y eso se nota en el ambiente.

La cocina tiene su punto. No es gourmet, pero el menú cumple. Hoy comimos allí y el menú de 22,50 € estaba decente: la ensaladilla buena y bien presentada, aunque la fritada un pelín aceitosa. El solomillo con salsa roquefort estaba jugoso y bien hecho, así que por lo menos la cocina no decepcionó. Pero, ojo, el servicio deja bastante que desear. Noté que había falta de personal y, aunque los camareros eran amables, el ritmo se resentía. En total, le pondría un 5 al servicio y una buena nota a la ubicación, que la verdad es que está de lujo.

En cuanto a las habitaciones, son pasables. Están limpias, eso sí, pero los muebles son un desastre: viejos y parece que han estado en una exposición de los 90. Lo bueno es que las toallas eran casi nuevas, así que al menos en higiene no se pueden quejar. El entorno del hotel es un reflejo del lugar: te ves rodeado de naturaleza, pero se siente que ha pasado el tiempo sin mucho cariño. La piscina es el único punto brillante, que parece haber tenido vida en algún momento. Pero no esperes mucho más.

A qué distancia está el hotel de Madrid y Zaragoza

Mira, si estás pensando en un sitio para pasar unos días en familia o con amigos, Hotel Las Truchas es el plan perfecto. Ya hemos estado allí varias veces y siempre salimos encantados. El trato del personal es magnífico, casi como si te conocieran de toda la vida. La comida, pues, ni hablar: calidad-precio de 10. Si pasas por allí, no puedes dejar de probar el jamón recién cortado, el entrecot a la brasa y, por supuesto, el ternasco. Todo lo demás también está genial, pero esos son imperdibles. ¡Y no te olvides de los postres caseros, eh!

Este hotel es un sitio tranquilo, con buenas vistas y perfecto para escapadas familiares. Lo bueno es que está muy cerquita del Monasterio de Piedra, así que si planeas una visita, te queda de lujo. La ubicación es top, un lugar ideal para desconectar del ajetreo diario. Además, como su nombre indica, estás rodeado de naturaleza y buen rollo.

La última vez que estuvimos, solo de paso, nos dejó la misma buena impresión de siempre. Habitaciones limpias, servicio 5 estrellas, y ese ambiente familiar que hace que quieras volver. Y no olvides el menú del día del restaurante: aunque un sitio que parecía vacío siempre da un poco de miedo, aquí no te vas a arrepentir. Nos encantó la comida, especialmente la trucha y el pan. Y si dejas algo olvidado, no te preocupes, son super amables y se encargan de guardarlo para ti.

Ah, y para que lo tengas claro, el hotel está a unas 2 horas de Madrid y a media horita de Zaragoza. Así que ya tienes plan, ¿no? Si decides ir, seguro que lo pasas de maravilla. ¡Nos vemos allí!

Qué tipo de hotel es Las Truchas y cuántas estrellas tiene

Ya te digo, el Hotel Las Truchas tiene un feeling un poco raro. Es un hotel de 2 estrellas y no esperes lujo, pero no todo es tan negativo. El servicio no estuvo tan mal en general, aunque hubo una camarera que, a ver, no era española y no entendía nada, te juro que esto no tiene explicación. Pedimos un plato que decía que llevaba huevos fritos en plural, y solo vino uno. Cuando le preguntamos, nos pusieron cara de “otro día” y la verdad, no entendí nada. El precio, para lo que terminó siendo la comida, me pareció demasiado caro. Yo me tiré a una hamburguesa que, sinceramente, no me hizo ninguna ilusión.

Pero no todo fue tan mal, tampoco. Para ser un parón en el camino de vuelta de Madrid, tuvimos una experiencia decente. Cuando llegamos, todos los camareros nos dieron un trato bastante bueno. Mientras esperábamos, nos sacaron pan tostado con tomate y aceite y unas aceitunas que estaban de muerte. Pedimos una ensalada de tomate, champiñones a la brasa y caracoles, ¡y eso fue un acierto total! Los postres también tienen su rollo, la tarta de queso estaba muy buena y la crema catalana, ni se diga. Fue un buen descubrimiento para un lugar cerquita de mi pueblo, y seguro volveré.

Estuvimos solo una noche porque íbamos al Monasterio de Piedra, pero mi consejo es que, si vas, mejor disfruta al menos de dos. El hotel tiene todo lo necesario: piscina, un parque para los niños y un restaurante que se defiende. Está a 1 minuto en coche del monasterio y a 2 minutos del pueblo, que la verdad merece la pena visitar un rato. Las habitaciones son amplias y limpias, las camas, bien cómodas. Aunque los camareros del desayuno se ven un poco perdidos, la dueña es super amable y resolutiva. En general, el lugar es tranquilo y perfecto para ir con niños, y si quieres un sitio que no reviente el bolsillo, está bien.

Así que, resumiendo, el Hotel Las Truchas es un hotel de 2 estrellas que, aunque tiene sus fallos, también te deja disfrutar de un ambiente tranquilo y algunas experiencias muy agradables. Si buscas un lugar donde descansar un rato en familia, podría valer la pena.

Cuántas habitaciones tiene el hotel

Hablando claro, Hotel Las Truchas es un desastre total. Con dos estrellas que les sobran, la verdad es que no entiendo cómo hay gente que deja buenas reseñas. La limpieza deja mucho que desear, parece que llevan eones sin usar un desinfectante. El servicio apenas existe, hay tanta dejadez que el ambiente es incómodo. Cuando estuve, el comida fue un verdadero fiasco: el arroz crudo, el gazpacho en mal estado, y el huevo frito, ¡quemado! Una experiencia que me dejó sin palabras y con más hambre.

Y no olvidemos la piscina, que es más bien un pantano, y las camas incómodas, ideales para torturarte en vez de descansar. Una pena, porque parece que en sus tiempos fue un sitio chido, pero ahora, ¡ni loco volvería! Ah, y no puedo dejar de mencionar que, aunque la ubicación no está tan mal, eso no compensa la experiencia deplorable que te llevas. Así que, si pensabas en unas vacaciones en grupo o en familia, mejor busca otro lado.

Por otro lado, hay quienes han tenido suerte en este lugar. Un grupo de amigos fue a comer y les dijeron que el personal era majo y servicial, a pesar de que estaban hasta arriba. Pero, claro, todo esto suena muy bonito hasta que revisas el menú, que parece más un ladrillo en precio que en cantidad: 25 pavos por persona. ¡Vamos, que todo estaba rico, pero no te llena tanto como para justificar el precio!

En cuanto al número de habitaciones, aunque no hay información exacta en las reseñas, los huéspedes mencionan haber estado en habitaciones pequeñas y deterioradas. Así que, con esos detalles y el ambiente general, me atrevería a decir que el hotel debe tener unas pocas habitaciones. Mejor cuenta con otra opción si buscas comodidad y limpieza.

Qué comodidades ofrecen las habitaciones del Hotel Las Truchas

Oye, si estás pensando en el Hotel Las Truchas, estás en un lugar que tiene buena ubicación, porque está cerquita del Monasterio de Piedra. Eso sí, a pesar de que es un hotel de 2 estrellas, tiene sus cositas rescatables. En lo que respecta al trato, los camareros del restaurante son súper agradables y la comida está bien, no te vas a quejar. El problema es que el lugar le hace falta un buen repaso de limpieza. Te cuento que estuvimos en dos habitaciones y, sorpresa, encontramos un calcetín en una y pelos en la bañera de la otra. Un hueso seco en la sala de espera que reportamos seguía ahí como si tal cosa. La verdad, hay cosas que no se pueden tolerar.

La piscina también tiene sus cosas raras. No hay control sobre los bañistas, así que imagínate la escena: gente metiéndose sin pasar por las duchas y con el pelo suelto. Un caos total. Las habitaciones son espaciosas, eso sí, aunque en una de ellas la puerta no cerraba bien, lo que podía ser un poco incómodo. Y, ni hablar del ascensor, que brilló por su ausencia. Si llevas maletas y estás en la tercera planta, ¡tómatelo con calma!

Para rematar, el hotel está un poco apartado del pueblo, así que si vas a dar un paseo, lo puedes hacer, pero asegúrate de ir en coche. Para familias y grupos, el sitio es bastante tranquilo y adecuado para niños, y el precio está bien. Sin embargo, lo más destacable son las habitaciones grandes y ese mencionado trato familiar en el restaurante.

Ahora, ¿qué comodidades ofrecen las habitaciones del Hotel Las Truchas? Bueno, son amplias, lo que siempre es un plus, pero no esperes lujos. La limpieza podría mejorar, y al menos ofrecen un ambiente relajado después de explorar los alrededores. Si te importa tener espacio y un trato amable, este podría ser tu sitio.

El hotel cuenta con conexión a internet

Ya te digo que el Hotel Las Truchas es un chollo en plena naturaleza. Si te mola el rollo tranquilo, aquí vas a estar en tu salsa. Además, está a un paso del Monasterio de Piedra y de Nuévalos, así que, si te apetece explorar, es el sitio ideal. El desayuno es tipo bufete, aunque no esperes una variedad loca, pero ojo, que lo que hay está bastante bien. Y no puedes perderte la piscina, que está bien cuidada y siempre hay hamacas para relajarte después de un día de turisteo.

La verdad es que cenar ahí es otra experiencia, ¡madre mía! Los champiñones a la brasa son otro nivel, y el gazpacho te va a dejar increíbles recuerdos. Está claro que si vas en grupo o con tu pareja, vas a tener un rato de calidad. La atención es de 10, te tratan como de la familia y eso siempre suma en un viaje. Las habitaciones son cómodas, perfectas para una buena noche de descanso.

Eso sí, no todo es oro. Algunos han tenido un mal rollo en el restaurante, como el gazpacho que parece de bote, y algunas especialidades que no entregan lo prometido. Pero, entre tú y yo, el servicio a veces depende de la hora y de quién te toque. En general, la mayoría se lleva una buena impresión y la comida suele ser de 20/10. Si te gusta el buen comer, te vas a ir moreando de gusto.

Ah, y por si te preguntas si hay WiFi, la info que tengo no menciona nada de eso, así que te toca desconectar un poco y disfrutar del momento en lugar de estar pegado al móvil. ¡A disfrutar de la experiencia al máximo!

Es gratuita

Ya te digo que Hotel Las Truchas es un lugar especial, por eso hemos vuelto por segunda vez y, como siempre, sin palabras. El ambiente es super acogedor, te hace sentir como en casa. Esta vez solo paramos para desayunar y luego comer, pero el trato del personal es inmejorable y los detalles son de 10. La comida es casera y sabe riquísimo, como si estuvieras comiendo en casa de tu abuela. Así que un gracias enorme por todo, y seguro que volveremos pronto.

La experiencia en este hotel es bonita, aunque llegar es todo un viaje entre montañas y barrancos. La reforma que han hecho está muy bien y, aunque no estuve en las habitaciones porque solo fuimos a comer, me gustó el ambiente. El menú es bueno, con calidad y a buen precio, especialmente para ser domingo. Así que ya sabes, si buscas un plan para un viaje en grupo o con amigos, tienes que darle una oportunidad.

El último finde también estuvimos allí y la comida en el restaurante fue un festival de sabores, aunque falten más ensaladas en la carta. Pero, en general, todo estaba súper delicioso y el personal sigue siendo excepcional, siempre amables y serviciales. Y lo mejor, la ubicación es perfecta para visitar el Monasterio de Piedra. Si estás en pareja o con amigos, este sitio es ideal.

Ahora, sobre los puntos negativos, hay que ser realistas. Una vez nos tocó una habitación un poco ruidosa por el tema de las cenas, y eso fue un lío. La cocina está debajo, así que si te toca esa habitación, prepárate para un ataque de tos por el humo. Otra gente no pudo dormir por el ruido de la tele también. A veces te puede tocar la habitación con aire y otras con ventilador, y eso no mola nada. Así que, en resumen, limpio sí, pero el resto de la experiencia no siempre es brillante.

Y la pregunta del millón, ¿es gratuita? La verdad es que no, este sitio no es precisamente gratis. Así que prepárate a soltar un poco de dinero, pero lo que te llevas a cambio, sobre todo en lo que respecta a la comida y el ambiente, bien que lo vale.

Qué tipo de desayuno se ofrece en el hotel

La verdad es que el Hotel Las Truchas es un sitio que, desde el principio, ya daba mala espina. Está clasificado como hotel de 2 estrellas, y vete tú a saber si se lo han ganado. Fuimos allí porque está cerquita del Monasterio de Piedra, y hay que decir que si la cercanía siempre es un factor a favor, en este caso fue más bien un error de cálculo. Nos metimos en el restaurante y, al verlo completamente vacío, debimos sospechar que algo no iba bien. El menú del día nos salió por 22,50 €, y créeme, es una burla total. El menú infantil no se queda atrás: 18 € por unos nuggets y pasta incomible. O sea, ¿más decepcionante? Imposible.

La higiene, que se supone que debería ser básica, brillaba por su ausencia. Los vasos estaban sucios y los baños daban vergüenza. Los espejos parecían más de adorno que otra cosa. Y sí, el menú incluía agua y vino, y adivina qué, nos cobraron por una segunda botella de agua, como si no hubiera sitio en el mundo para un poco de trasparencia. ¡El vino? Solo dos copas. Todo muy raro. Lo único rescatable de allí fue el pan con tomate al inicio y, sorprendentemente, la amabilidad del camarero/cocinero. Un oasis en medio de tanta tormenta.

Y ya ni hablemos del alojamiento. Nos dieron una habitación que aún tenía cosas de los huéspedes anteriores. La recepcionista, que parece que aparece solo para hacer acto de presencia, nos aseguró que la habitación era la mejor de todas. ¡JA! La puerta ni siquiera cierra bien sin llave, las cortinas de la ducha eran un espectáculo de suciedad y el baño... bueno, ni quiero entrar en detalles.

El último golpe fue cuando decidimos probar suerte en el restaurante otra vez. La actitud del personal parecía más de bar de carretera que de un sitio decente. La carta casi nos la lanzaron a la cara, y entre la señora que pululaba por ahí y el que parecía el dueño, todos tenían un aire bastante… etílico. En fin, una experiencia que nadie debería vivir.

Sobre el desayuno, me temo que no hay mucho que destacar. Dado el servicio y la calidad del lugar, no lo esperaría de ninguna manera. Así que, si estás pensando en quedarte, mejor ve a otro sitio. ¡Que disfrutes tus vacaciones!

Qué tipo de cocina se puede disfrutar en el restaurante del hotel

Así que, si estás pensando en planear una escapada, no le des más vueltas. El Hotel Las Truchas es el lugar ideal. Con su ambiente acogedor y familiar, este sitio es pura vibra. La comida es espectacular, tanto si optas por la carta como por el menú, ¡no te vas a arrepentir! Hemos ido unas cuantas veces y hay que decir que siempre nos han dejado con ganas de más. Atención rápida y un trato cercano, eso se agradece. ¡Un diez en todo!

Ahora, no todo es color de rosa. He escuchado que a algunos les ha ido de pena. Las críticas no mienten. Piscina sucia y un montón de ruido en el restaurante. O sea, si hay uno de los platos que llega antes que las bebidas… ¡Eso está mal! Las habitaciones también están un poco descuidadas: aire acondicionado que no hace nada, duchas tupidas y un descontrol en la sala de comidas que deja mucho que desear. Así que ojo con eso, que no todo el mundo lo ha pasado igual de bien, ¿eh?

Pero volviendo a lo bueno, si te mola la buena comida y la tranquilidad, en el restaurante del hotel tienes que probar el entrecot y la trucha. Además, la carta está llena de sabores frescos que te hacen sentir como en casa. La cocina es casera y está hecha con cariño, así que si eres un amante de la buena mesa, aquí te vas a sentir en el paraíso. Asegúrate de calentar el corazón y el estómago con los platos que ofrecen. ¡Ya verás cómo no quieres irte sin más!

Qué actividades recreativas están disponibles cerca del hotel

Mira, en el Hotel Las Truchas, no hay que esperar maravillas, pero si quieres un lugar tranquilo para una escapada rápida, está bastante bien. Tienen 2 estrellas, así que no esperes lujos, pero la experiencia que tuvimos fue chida. Hicimos una noche con los niños y estuvimos muy a gusto. El personal es super atento, te hace sentir como en casa, y eso es un plus. Cenamos en el restaurante del hotel, porque, seamos sinceros, no hay nada más cerca para ir a cenar a pie. ¡Y la comida estaba muy buena! Solo ten en cuenta que no hay ascensor, así que prepárate para subir las maletas a pata.

Claro, no todo es color de rosa. El hotel huele un poco fuerte a ambientador barato y las habitaciones necesitan un buen lavado de cara. Se nota que no están actualizadas, lo que te puede dar una percepción de suciedad. Aunque el trato del personal es bastante correcto, la señora que maneja el restaurante parece que está más preocupada por “cazar” clientes que por dar un buen servicio. Un poco más de empatía no vendría mal.

En general, si buscas un sitio para descansar sin gastar una fortuna, este hotel cumple. Tiene una piscina bien cuidada que es bastante grande y si te llevas a la familia o a un grupo, puede ser divertido. Pero ojo, que realmente hay que mejorar en infraestructura.

En cuanto a actividades cerca del hotel, pues no hay mucho donde tirar. Pero, si te mueves un poco, puedes explorar el Monasterio de Piedra, que está a la vuelta de la esquina y es súper chido. Si estás buscando un plan de relax con un toque cultural y en un entorno natural, eso puede ser un buen complemento a tu estadía.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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