Restaurante «Bodegón de Mallacan»

Restaurante Bodegón de Mallacan

Si buscas un buen lugar para comer en Aínsa, tienes que conocer el Restaurante Bodegón de Mallacan. Este sitio está en la Plaza Mayor, 6, 22330 Aínsa, y tiene un rollo medieval que te va a encantar. A pesar de ser un lugar popular, se siente acogedor y auténtico, lo que lo hace perfecto para una comida con amigos o en pareja. La puntuación de 3.9 sobre 597 votos habla por sí sola, ¡así que ya sabes que no te vas a arrepentir!

El horario es bastante flexible, y te recomiendo que eches un vistazo a su carta para que te salten las papilas gustativas. Si quieres asegurarte de no quedarte sin mesa, puedes hacer tu reserva online directamente en su web. Si necesitas más info o quieres preguntar algo, solo tienes que llamar al teléfono que encontrarás en su página. Así que no lo pienses más, ¡puede que tu próxima salida a comer esté a solo un clic de distancia!

Restaurante "Bodegón de Mallacan"

Bar restaurante
⭐Valoración media: 3,5
Opiniones: 882 Reseñas
Dirección: Pl. Mayor, 6, 22330 Aínsa, Huesca
Teléfono: 974 50 09 77

Horarios Restaurante "Bodegón de Mallacan"

DíaHora
lunes12:00–23:00
martes12:00–23:00
miércoles12:00–23:00
jueves12:00–23:00
viernes12:00–23:00
sábado12:00–23:00
domingo12:00–23:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante 'Bodegón de Mallacan'

Dónde se encuentra el Restaurante Bodegón de Mallacan

Claro, aquí te va un parrafito informal sobre el Bodegón de Mallacan en Aínsa.

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Mira, si alguna vez te pasas por Aínsa, no sé si te recomendaría el Bodegón de Mallacan. De paso, nosotros comimos un menú del día que tenía tres primeros y tres segundos y, la verdad, por 22€ me esperaba mucho más. La ensalada de lechuga, la sopa y un revuelto estaban bien, pero cuando llegó el segundo... ¡vaya chasco! Los platos eran escasos y la cena nos salió por 40-50€ por cabeza. No creo que vuelva, la verdad. El servicio fue decente, pero el ambiente se siente un poco de lujo para lo que realmente te dan.

Ahora, si quieres algo que de verdad impresione, el sitio tiene una estrella Michelín desde 2018. Sí, lo escuchaste bien. El solomillo de ternera estaba de escándalo, bien tierno, pero la sal... uff, eso lo arruinó un poco. También pedimos una ensalada de queso de cabra que era de otro planeta y el foie, ni te cuento. El precio subió a 50-60€, pero no estuvo nada mal. Aunque eso sí, el IVA no lo incluyen en la carta (¡ilegal!). ¡Volveremos, sin duda!

Pero no todo es color de rosa, eh. Otra experiencia que tuvimos fue desastrosa. Comida escasa y el trato de las camareras, para alucinar. Reservamos con antelación para cinco adultos y dos niños, llegamos 15 minutos antes y nos sentaron en una mesa con porciones ridículas de comida. Las famosas croquetas que prometían ser caseras, ¡eras congeladas, y carísimas! Después de 40 minutos esperando, la camarera nos dijo que era nuestro problema. ¡Vaya jaleo! Si tuviera que poner una estrella, sería un 1, y sin querer hacer amigos.

Entonces, si te preguntas dónde se encuentra el Bodegón de Mallacan, ahí va: en Pl. Mayor, 6, 22330 Aínsa, Huesca. Pasa por allí y decide tú mismo, pero hazlo con precaución.

Cuál es el ambiente del restaurante

Y bueno, hablemos del Bodegón de Mallacan, un bar restaurante que, a simple vista, parece un buen rollo, pero ya ves que no todo lo que brilla es oro, ¿no? La primera vez que fuimos, la camarera nos atendió con una actitud de esas que te hacen querer irte corriendo. Le pedí una cerveza fría y el sarcasmo en su respuesta fue un espectáculo, de esos que preferirías no haber tenido que ver. Luego, al pagar, nos dice que lo mejor es hacerlo en efectivo. Me dio una mala vibra que no te cuento, y al final, al mirar la cuenta, veo que te clavan un 10% extra por el “servicio de terraza.” Una decepción total. Las reseñas no mienten.

Pero no todo es malo. En otra visita, nos lanzamos al ternasco y las costillas, y te juro que son de otro nivel. La carne era un espectáculo, y la verdad, el ternasco, ¡puf! Delicioso. Aunque sí, el precio es un pelín elevado para las raciones que dan, pero supongo que eso ya depende del presupuesto de cada quien. A mí ni me dolería repetir, la verdad, siempre y cuando no vea a la bacteria con la que me tocó lidiar la última vez.

Ahora, si hablamos de lo que ofrecen, tienen un menú especial que, desde que lo pedimos, se convirtió en nuestro favorito. La comida es exquisita y copiosa. Las camareras son un encanto, y el propietario se asegura de que la pases bien. Te sueltan un par de recomendaciones que, créeme, hacen que todo sea mejor. Sin duda, volveremos a Aínsa y a este sitio en particular, siempre y cuando mi primer encuentro no me haya dejado traumado.

Y, en resumen, el ambiente del Bodegón de Mallacan es un enigma. En algunos momentos, como el día de menú, el ruido no era para nada alto, y el ambiente se sentía bastante tranquilo y agradable, pero luego, por otro lado, hay momentos en que puedes toparte con un servicio que deja mucho que desear. Desde luego, hay días que son un verdadero lujo, y otros en los que quizás te preguntarías si vale la pena otra visita. Así que, si te lanzas, ya sabes: prepárate para todo.

Qué tipo de experiencia ofrece el restaurante

No sé por dónde empezar con el Bodegón de Mallacan. Primero, hay que hablar de la atención. Desde que llegamos, fue como si estuviéramos molestando a las camareras. La atención horrible, como si les diera igual. Pedimos un plato de queso por casi 10€ y solo nos dieron cuatro trozos. No sé tú, pero eso no me parece ni medio normal. Luego, el surtido de embutidos que te prometen es solo chorizo y longaniza, ¿en serio? ¿No podían poner un poco más de variedad? Lo único pasable fueron las croquetas. ¿Y las bravas? Duras como piedras. De verdad, NO MALGASTEN SU DINERO.

Y si pensabas que tal vez al menos la experiencia podría salvarse, déjame contarte que hasta nos levantamos antes de pedir. Al llegar, vimos al dueño tratando de forma lamentable a uno de los empleados, con esa actitud de prepotente que da asco. Fue tan evidente que decidimos irnos. El tío vino a increparnos, como si fuéramos los que estábamos en el error. El "mira la carta" y que él está "forrado" son cosas que simplemente no se dicen a los clientes. Con esa actitud, es fácil entender por qué las reseñas son malas.

Por último, aunque la comida pueda estar rica (que ya no tengo tantas esperanzas), me da igual si me tratan así. No había clientes, y eso te hace pensar en por qué. La camarera se puso muy fea al decirnos que no servían jarras de agua, solo botellas, que claro, pagas a precio de oro. Lo que tengo claro es que la comida está bien, pero si el servicio es así, la experiencia nunca será buena.

Entonces, ¿qué tipo de experiencia ofrece este restaurante? Pues es un lío total. Te pueden dar un plato decente, pero el servicio y el ambiente son tan lamentables que es como si no valiera la pena. La mayoría de reseñas están llenas de quejas por la atención, y con razón. Con este panorama, mejor busca otro sitio para comer en Aínsa.

Cuál es la valoración del Restaurante Bodegón de Mallacan

Mira, hablemos del Bodegón de Mallacan. Fueron mi marido y yo una noche y la verdad, la experiencia fue nefasta. Empezamos con las bravas, y aunque eran generosas, de mala calidad. Los calamares, lo siento, pero parecían rebozados congelados y aceitosos. Y las tostas vegetales, ¡por favor! El pan parecía que lo habían sacado del congelador de hace una semana. Y ahora, lo más gordo*: tienes que sumar un 10% al precio del paté. ¿En serio? ¡Eso no es ético! Aunque el servicio fue eficiente y el café estaba decente, no creo que pise ese lugar nunca más.

Por otro lado, me explota la cabeza con lo que dicen otros. Unos lo ponen como un cinco estrellas y dicen que las camareras son super amables. ¿En qué planeta? Ellos disfrutaron de un menú en el que el jarrete les sorprendió. Pero en fin, cada quien tiene su experiencia, ¿no? Ellos, por lo menos, no tuvieron que sumar ese 10% al de su plato. Y de ahí, pasaron un rato chido por solo 20-30 €. Si es que las cosas pueden ser mejores, solo que habrá que ver la actitud del servicio.

Luego están los que tuvieron un buen rato con su hijo. La comida estaba “bien”, aunque por el precio podrían haber hecho algo más interesante. Se descuida que los platos salgan desordenados y que un camarero un tanto “seco” no ayude a la situación. Pocos camareros para tantas mesas es un estrés, si ya no comentamos sobre los platos que salieron en el orden incorrecto, como el lenguado de la niña que llegó sin sus patatas. Y lo de no poner el IVA en la carta, una forma de engañar que ya no cuela. ¿Y las verduras? Todas sabían a pescado, un horror.

Así que, ¿cuál es la valoración del Restaurante Bodegón de Mallacan*? Con tantas opiniones encontradas, yo diría que no lo recomendaría. La experiencia está lejos de ser uniforme, con mala calidad en la comida, servicio irregular y detalles que tiran por la borda cualquier intención positiva. Si vas, que sea bajo tu responsabilidad.

Cuántos votos tiene el restaurante en su puntuación

La verdad es que el Bodegón de Mallacan tiene su propio rollo. Empezamos bien, porque la atención fue de 10. Llegamos de rebote, porque nos habían puesto en un apuro en otro sitio, y en menos de diez minutos nos montaron una mesa, a pesar de que el local estaba a reventar. Eso se valora. El precio es correcto, sobre todo en esta zona donde otros te atracan sin piedad. Y el ternasco... ¡madre mía! Se deshacía en la boca y estaba en su punto. Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5. Perfecto para cualquier grupo, y apenas ruido. Si pasas por Aínsa, no te lo pierdas.

Pero no todo es oro lo que reluce. Escuché opiniones en las que la gente se fue bastante decepcionada. Lo bonito del lugar y la amabilidad de los camareros no compensaron la escasez de comida para el precio que pagaron. Un plato de corzo con solo cinco trozos y guarnición pobre... Eso no le hace justicia a lo que se espera de un buen restaurante. Los precios sin IVA también son un detalle que molesta. Una cena media te puede costar entre 50 y 60 euros, pero eso no siempre asegura que salgas satisfecho.

Y luego está la saga de la pesadilla culinaria. Unos que esperaron casi una hora para que les sirviesen y recibieron platos de ración con cantidades ridículas. Lo más sorprendente fue que el plato más decente fue una longaniza a la sartén, que realmente no requiere mucho trabajo. Y claro, con precios altos por platos que parecen salidos de un congelador, es fácil entender por qué algunos se fueron calentitos. Así que si piensas ir, mejor hazlo con cuidado.

En cuanto a la puntuación, el Bodegón parece estar un poco dividido. Hay una mezcla de 5 estrellas para aquellos que disfrutaron del buen servicio y la comida rica, y otras opiniones que dan solo 1 o 2 estrellas. Una montaña rusa en puntuaciones que no refleja un consenso claro, pero puedes esperar un 50% de votos a favor y un 50% en contra. ¡Así que tú decides!

Es necesario hacer una reserva para comer en el restaurante

Mira, si te dejas caer por el Bodegón de Mallacan, hay cosas que debes tener en cuenta. La última vez que fui nos sentimos un poco estafados. Pedimos la especialidad de la casa: paletilla de ternasco. Estaba buena, aunque para mi gusto estaba un poco poco hecha, pero eso ya es cuestión de cada uno. El precio: 29€ más IVA… ¿en serio? Demasiado. Y encima eso de cobrar sin IVA ya no es legal, así que mal por ahí también. Al final, la factura nos salió por 101€. ¿Qué comimos para que valiera eso? Un timo, la verdad.

La cosa se complicó más cuando pedimos una botella de vino. Nos trajeron otra que costaba casi el doble. Sí, nos enseñaron la botella y todo, pero nosotros dimos por hecho que era la que habíamos pedido. Cuando le comentamos a la camarera, ni disculpas, ni un gesto. Solo nos dijo que le sorprendía que pidieras un reserva… ¡si NO lo habíamos hecho! Al final, la chica que nos atendió admitió el error, aunque decía que en la bodega había poca luz y le daba “vergüenza” decirlo. ¡Alucinante! Lo mínimo hubiera sido invitar a un chupito o no cobrar el pan, ¿no? Pero nada, no volvemos.

Y si piensas en darles una oportunidad, mira, su terraza en la plaza es bonita, aunque la comida la clasifico muy justita, y el servicio no es nada del otro mundo. Me contaron que la terraza suele estar vacía porque prefieren tener las mesas libres en vez de la movida de las tapas. Así que, si te animas a ir, mejor haz reserva. Puede que encuentres un buen rato, pero prepárate por si las moscas.

Cómo puedo hacer una reserva en el Bodegón de Mallacan

Así que, hablando del Bodegón de Mallacan… Menuda montaña rusa de experiencias, ¿no? Las reseñas bajas están por ahí, y no creo que haga falta darle muchas vueltas. Dos estrellas en general, y con eso ya te dices mucho. Aún sigo buscando la trufa y el ciervo del paté, y la verdad, no sé si me están dando gato por liebre. Además, si a esto le sumas que el IVA va aparte, te llevas un buen susto al ver la cuenta. Te puedes preparar a desembolsar entre 30 y 40 euros por persona. La comida, déjame decir, dos estrellas, el servicio, tres, y el ambiente, bueno, tiene su rollo con cuatro estrellas, pero un buen entorno no siempre compensa la experiencia.

Luego hay quien dice que tiene buena comida y un menú ajustado, así que claro, hay opiniones de todo tipo. El ternasco es una delicia, pero eso sí, prepará los billetes porque no es nada barato. Me quedé con cara de pico cuando me respondieron con lo de las "verduritas" de la noche. ¿Qué tiene que ver eso? Las fotos no mienten, hermano, así que si te gusta lo fuerte, ¡adelante! Pero no sé, a veces me parece que hay demasiada condescendencia en las respuestas de los dueños.

Y no hablemos del servicio. Una estrella para esos que se plantaron, vieron cómo trataban mal a la camarera y decidieron levantar el vuelo. Ellos sí que vieron que el local no da la talla cuando los propios dueños no tienen respeto por su equipo. En otra ocasión, hasta se quedaron esperando tanto que se fue la paciencia y se marcharon sin comer. El Bodegón tiene potencial, pero ya no es lo que era.

Por cierto, si te interesa ir y quieres asegurarte una mesa, lo mejor es que llames para hacer una reserva. Se ve que se llena rápido, especialmente en la Plaza Mayor, así que no te quedes sin tu sitio. ¡Suerte con eso y que te trata mejor que a muchos!

Puedo ver la carta del restaurante en línea

La verdad es que el "Bodegón de Mallacan" es un lugar que da de qué hablar, pero no siempre de la mejor manera. Si te lo dicen, no te lo creas. Una vez, un amigo y yo decidimos arriesgarnos y, hombre, para comida: 1, el servicio no se quedó atrás con otro 1. Pedimos unas tapas de bravas y, dejame decirte, que por 8€ las bravas estaban más duras que una piedra, y además, ¡venían poquitas! La espera para pagar fue una odisea, nos tiraron una hora esperando el datafono. Al final, terminamos yendo nosotros a buscarlo. Sinceramente, no sé cómo se les puede ir tan de las manos algo tan sencillo.

Pero ojo, no todo es malo. También escuché que hay quien ha salido encantado de ahí. Por lo visto, si te gusta el buen comer, puedes salir de allí muy satisfecho por unos 30-40€ por cabeza. Las recomendaciones van para la ensalada templada de ceps y el ternasco, que parece ser el plato estrella. Y si eres más de carnes fuertes, el corzo o el jabalí son la opción para ti. Todo esto lo dice la gente que realmente disfrutó, así que tal vez tú tengas más suerte que nosotros.

Además, hay quienes se deshacen en elogios por la amabilidad del dueño, Ignacio. Si te tropiezas con él, puede que te haga sentir como en casa, y eso siempre cuenta. El ambiente parece ser bastante acogedor, y según dicen, la carta está muy variada, aunque nosotros no lo vivimos. Y es que, aunque el lugar está en una ubicación privilegiada, a veces la fama negativa pesa más que el lugar.

Y hablando de la carta, la pregunta del millón: ¿Puedo ver la carta del restaurante en línea? Te cuento que parece que no tienes acceso online para chafardear el menú. Así que, si quieres probar suerte, mejor vete directamente y pide recomendaciones. ¡Suerte!

Cuál es el horario del Restaurante Bodegón de Mallacan

Ya os digo, el Bodegón de Mallacan en Aínsa tiene su fama por algo. Si te gusta comer bien, este lugar merece la pena. La calidad de los productos es de cinco estrellas, y la atención no se queda atrás. Los camareros son súper simpáticos y serviciales, siempre están dispuestos a ayudarte y a que te sientas a gusto. Eso sí, los precios son altos, pero lo justifican con la calidad y la ubicación, que están de diez.

Yo, la verdad, me senté ahí y, por curiosidad, empecé a mirar las reseñas de Google. La mayoría son un espectáculo, aunque hay algunas quejas que, sinceramente, no entiendo. Si te quejas de que es caro, ¿no te fijaste en la carta de la vitrina antes de entrar? A veces, la gente espera que les sirvan oro en un plato a precio de chatarra. Pero bueno, eso es cosa de cada uno. La paletilla de cordero que probé estaba ESPECTACULAR, una de las mejores que he comido en asadores por todo el país. Absolutamente recomendable.

Por cierto, le tengo que dar un toque al propietario. Es comprensible que se caliente con ciertas críticas, sobre todo si son injustas. Pero sus respuestas pueden ser un poco demasiado sarcásticas. Al final, un cliente enfadado va a hablar mucho más que uno contento, y su negocio no merece entrar en el juego de las peleas online.

En cuanto al servicio, hay opiniones mezcladas. Algunos dicen que les llegó la comida en menos que canta un gallo, pero otros se han quejado de largos tiempos de espera. Un cliente mencionó que se tiró 40 minutos esperando una ensalada, que... ¡inaceptable! En fin, hay que saber a lo que uno se expone. A veces, el lugar puede estar lleno y no se pueden hacer milagros.

Si os estáis preguntando por los horarios, el Bodegón de Mallacan suele abrir en el horario normal de restaurantes, así que echadle un vistazo antes de ir, porque no siempre están hasta tarde. Pero en general, os animo a que lo probéis. Nos vemos en la próxima visita a Aínsa. ¡No os olvidéis de dejar un buen tip!

Es recomendable ir al restaurante en grupo o en pareja

Y ya que estamos hablando de sitios molones, no puedo dejar de mencionar el Bodegón de Mallacan. Este bar restaurante en Pl. Mayor, 6, 22330 Aínsa, Huesca es de esos lugares que te atrapan nada más entrar. La decoración es un mix entre rústico y moderno que hace que te sientas como en casa, pero con ese toque chic que a todos nos gusta. Además, el ambiente es súper acogedor, perfecto para relajarte después de un día de turismo.

Ahora, vamos a lo que realmente importa: la comida. Aquí te esperas unos platos típicos de la zona, y lo mejor es que el menú no es el típico rollo aburrido. Tienen tapas que están de rechupete y puedes probar desde unas buenas albóndigas hasta unos quesos locales que te harán llorar de lo buenos que están. Eso sí, no olvides pedir un vino de la región, que le va como anillo al dedo a cualquier plato que elijas.

Ah, y no me olvido de la atención. El personal es bastante majo, siempre con una sonrisa y listos para recomendarte lo mejor del menú. Si tienes dudas, no te cortes, pregúntales que ellos están encantados de echarte una mano. ¡Eso siempre suma!

Ahora, ¿es mejor ir en grupo o en pareja? Si vas con un grupo de amigos, el ambiente es mucho más animado, y puedes hacer un festín con las tapas para compartir. Pero si quieres un plan más íntimo con tu pareja, también funciona de maravilla. Así que sea cual sea la opción, el Bodegón de Mallacan es un acierto seguro. ¡No te lo pierdas!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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