
Si andas cerca de Vera de Moncayo, no puedes dejar de chocar en El Molino de Berola. Este asador es el sitio perfecto para ese antojo de parrilla que llevas dentro. La gente aquí se vuelve loca por el jamón, el chuletón y esas setas que parecen venir del cielo. Lo mejor de todo es que, aunque llegues sin reserva, te hacen un hueco y te atienden como si fueras de la familia. Si no te quieres perder una experiencia única, ya sabes, ¡hazte un favor y pasa a probar!
Nosotros visitamos la zona para conocer el Monasterio de Veruela y aprovechamos para reservar en El Molino. Ojo, que la carta en la web puede no estar actualizada, pero lo que sí te aseguro es que ambos menús, el de la casa y el de fin de semana, están cargados de sabores que van a hacer que se te hagan agua los ojos. Desde desayunos hasta postres como el flan o el pastel de frutas, hay opciones para todos. Así que, si quieres disfrutar de una comida espectacular con un toque de tradición y creatividad, ya sabes dónde caer. ¡Feliz estancia en la Comarca de Tarazona y el Moncayo!
El Molino de Berola
Página web
Horarios El Molino de Berola
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 9:00–17:00 |
| martes | 9:00–17:00 |
| miércoles | 9:00–17:00 |
| jueves | 9:00–17:00 |
| viernes | 9:00–17:00 |
| sábado | 9:00–24:00 |
| domingo | 9:00–17:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación El Molino de Berola
Dónde se encuentra El Molino de Berola
¡Oye, amigo! Si estás buscando un buen sitio para comer, no busques más: El Molino de Berola es la bomba. Está en la Ctra. Agramonte, s/n, 50580 Vera de Moncayo, Zaragoza y tiene 4 estrellas por una razón. Aquí, el menú y las carnes a la brasa son top. Eso sí, los postres no están a la altura, pero el resto te va a dejar flipando. Puedes esperar gastarte entre 30-40 € por persona y asegúrate de que haces reserva, porque este lugar se llena.
Ahora, si hablas con Antonio, prepárate para recibir el mejor trato de la zona. Este tío se nota que sabe lo que hace y te va a dar unas recomendaciones que flipas. De verdad, él se merece un aplauso. Hablan maravillas de la tarta de queso, así que no dejes de pedirla. El ambiente es bastante agradable, con zonas de comedor interior y una terraza que invita a quedarse un rato más. El ruido es moderado, perfecto para disfrutar con colegas o familiares, ¡y hay espacio para grupos grandes!
Además, la comida es casera y hecha con calidad, y los camareros son unos cracks. No están ahí solo para atenderte, sino que realmente parecen disfrutar de su trabajo (aunque algunos podrían sonreír un poco más). La zona es bonita y está cerca del Monasterio, así que no solo vas a comer, sino que puedes dar un paseíto después. Recuerda que el vino puede llegar algo frío, así que si te traen un crianza, ¡pídelo a la temperatura correcta!
Metido en un rincón privilegiado de Vera de Moncayo, este sitio no solo tiene buena comida, sino que la experiencia es bien completa. Así que, no lo dudes: si buscas un lugar para comer, ya sabés dónde ir.
Qué tipo de comida se ofrece en El Molino de Berola
Ya te digo, El Molino de Berola es un sitio con encanto, y no lo digo solo porque sea un molino. Está en una ubicación cojonuda, justo al lado del Monasterio de Veruela. Y, además, tienen parking con sombra que, con este calor, es un puntazo. El lugar es amplio y siempre tiene un buen ambiente. La comida es de bastante calidad, aunque un pelín escasa por lo que noté. Eso sí, el servicio es muy profesional, pero si vienes de la ciudad, puede parecer un poco lento.
Hablamos de platos como las pencas con jamón y piñones, ¡vaya manjar! Y el ternasco... espectacular, te lo aseguro. Otros locales son un desastre en comparación. Eso sí, si te decides a ir, yo te recomendaría que reserves, porque al ser domingos la cosa puede llenarse. Las migas y las judías no tienen desperdicio, aunque el otro día alguna judía se pasó de cocción. Pero ¡eh! todo es parte de la experiencia.
¡Ojo con los postres! El arroz con leche casero está de muerte. La verdad es que el sitio es perfecto para ir con la familia, tienen espacio para que los peques jueguen y cuentan con acceso para sillas de ruedas. Un sitio completo, ¿no?
A ver, ¿qué tipo de comida ofrecen en El Molino de Berola? Pues tienes un buen surtido de platos típicos de aquí y de la zona. Las migas son su plato estrella, pero también podrás probar las setas, chuletillas de cordero, y para los vegetarianos, hay opciones como alcachofas y ensaladas. Así que sea cual sea tu plan, aquí te sientas a gusto y te vas con el estómago contento.
Cuáles son algunos de los platos más recomendados en el asador
La verdad es que El Molino de Berola es un sitio que no puedes dejar pasar si andas por la zona. Está en un lugar muy bien situado, justo al pie de una antigua acequia, así que comer ahí tiene su encanto. La cocina es bastante tradicional, nada de pretensiones, te recuerda a esos asadores de toda la vida. Eso sí, parece que era el único abierto en Vera del Moncayo durante la semana de Navidad. Para ser sincero, *la comida estaba bien*, pero no esperes que te vuelen la cabeza. Puedes elegir entre dos primeros y dos segundos del menú. A nosotros nos sirvieron borrajas con jamón y un pisto con un huevo frito también bastante aceitoso, y de segundo, codorniz asada y costillas de ternasco. Estaban correctas, pero no esperes algo espectacular. A la próxima, creo que voy a buscar un poco más allá aunque tenga que conducir un rato.
Por otro lado, si te animas a probar cosas más elaboradas, en esa zona hay un sitio que es una joya. Si estás por el Moncayo, tienes que ir a ese asador que te digo. En nuestra visita, compartimos trompetillas rellenas de foie que estaban brutales. Luego, nos pedimos solomillo de ciervo con castañas y solomillo de cerdo ibérico, y todo estaba en su punto. Te lo juro, la carne estaba perfecta, y hasta las patatas fritas eran caseras. Y no me olvides de la tarta de queso, que me dejó sin palabras. Este lugar es un must.
Para los que van con niños, tal vez El Molino de Berola no sea el ideal, ya que el menú infantil brilla por su ausencia. Pero ahí logramos que los peques se pusieran las botas con unas ricas migas. Y también nos ofrecieron unas chuletillas, así que al menos no se quedaron con hambre. Las alcachofas con foie y jamón estaban espectaculares, y el ternasco, ¡ni te cuento! Todo con un garnacha de la zona que complementó la comida genial. El trato del camarero también fue bastante bueno, siempre amable y a tiempo.
Entonces, si te preguntas cuáles son algunos de los platos más recomendados en *El Molino de Berola*, te diría que no te falten las migas y las chuletillas de cordero, además del ternasco y esas alcachofas con foie. Aunque el servicio a veces puede flojear, la calidad de la comida se mantiene bastante buena. Ah, y tampoco olvides hacer un alto en el monasterio de Veruela, que está a un paso y es una auténtica .
Es necesario hacer una reserva para comer en El Molino de Berola
Mira, te cuento, El Molino de Berola tiene su encanto, pero hay cosas que no pueden pasar desapercibidas. Después de ser clientes de años, nos bajamos hasta allí esperando disfrutar de la buena comida. Pedimos unas pochas, pero, amigo, me aseguraron mil veces que sólo las hacían con setas. Resulta que eramos unas alubias de Añón, duras y sosas, ¡y con costillas! Imagínate si mi compañera hubiera sido alérgica a la carne. El mundo al revés, ¿no?
Después viene la ensalada, que era un tomate insípido con ventresca. Y para colmo, había que echarle sal y aceite como si estuvieras en la cocina de un amigo que no sabe cocinar. ¿Y esa pintada de mejunje negro de los 90? Más que comida, parecía una obra de arte fallida. La carne estuvo bien, eso sí, pero la guarnición dejaba que desear. Lo peor es que era el Día de los Enamorados y por si acaso querías un menú normal, te lo esconden y te sacan solo el de festivo. ¡Vaya trago!
Y ya ni hablar del postre. Se suponía que era dulce de leche, pero estaba más cerca del fiasco que de lo dulce. No había nueces como prometieron, y aunque se ofrecieron a cambiarlo, la decepción era ya palpable. Y mira, soy del gremio, así que no me gusta escribir reseñas malas, pero aquí la experiencia fue un bajón total. Espero que mejoren, de verdad.
Ahora, en contraste, si viene alguien a la zona del Moncayo, vale la pena echarse un vistazo a este sitio. La ensalada de caza con codorniz, por ejemplo, estaba espectacular. Y el menú de entre semana a 18€ está bastante bien, con opciones como las migas que son un must. Pero, ojo, mejor entra con algo de tiempo, porque el ambiente puede llenarse rápido y en ocasiones, como el sábado, hay menús especiales así que las reservas son una buena idea. ¿Vale la pena? Sí. ¿Necesitas reservar? Si quieres asegurarte un buen plato y evitar sorpresas, ¡mejor que sí!
Cómo es el servicio en El Molino de Berola si no tengo reserva
Y mira, si estás por la zona, El Molino de Berola es el único sitio que de verdad vale la pena. Tiene 4 estrellas en su haber, así que algo bueno deben hacer, ¿no? La comida es aceptable y los precios, en general, son bastante razonables. Ahora bien, ojo con el servicio. Hay quienes han tenido experiencias con poca educación y mala onda, lo que se nota cuando te atienden. Por ejemplo, un chuleton que prometía 750 gramos, pero al final no pesaba ni de coña. Lo que sí, el sabor es decente, así que no te vayas con las manos vacías.
Pero no todo es malo, eh. Hay comentarios que destacan una camarera genial que solía ser cocinera, lo que significa que sabe de lo que habla. Aunque, tras cenar una cena de más de 500€, a uno de los miembros de la mesa le dijeron que los chupitos se los tomaran en casa... eso sí que no tiene nombre. Así que, aunque te encuentres con gente chula, el mal rollo puede aparecer de la nada.
Por otro lado, hay gente que se vuelve cada año porque la comida es exquisita. Las migas con huevo y uvas o el solomillo de ciervo son platos que te vuelven a traer, de verdad. Además, el ambiente es acogedor, con una estufa de leña que hace que quieras quedarte allí hasta el cierre. La terraza es amplia y el aparcamiento, aunque complicado, es gratuito. Así que si te decides a ir, ¡haz reserva sí o sí!
Ahora, si te plantaste allí sin reserva y esperas que te atiendan rápido, es un poco tiro al aire. Si hay bastante gente, podrías quedarte esperando un buen ratillo. Además, parece que el servicio puede ser algo irregular, así que si puedes, mejor llama antes y asegúrate un sitio. Pero no te desanimes, la comida vale la pena, aunque lo de la atención de la gente pueda ser un poco ruina.
El Molino de Berola ofrece opciones para desayunar
La verdad, el Molino de Berola es un sitio que tiene su rollo, pero no es para volverse loco. El local está bonito por dentro, con un ambiente circular que le da un toque especial, todo en madera y con camareros que parecen sacados de otra época. El trato es bueno, pero la verdad es que la comida se queda un poco corta para lo que pagas. Por ejemplo, la ensalada de bogavante parece un cuadro, pero al morderla, es como decir "¿y el sabor?" Las colmenillas que pedimos eran solo un puñado enanas, y sí, la salsa es buena, pero te quedas con ganas de más.
La tarta de queso también es un desastre, parece que la hicieron con un poco de amor y mucha prisa, porque tenía trozos salados y otros que ni siquiera cuajaron bien. Y el pan, bueno, un pan normalito de barra que te cobran 1,50 por persona. Para los niños, la cosa es limitada, así que solo pillas chuletitas y poco más. Al final, salimos a unos 35€ y, aunque todos cantan alabanzas a las migas, yo diría que son muy sosas.
Si vas buscando un menú más variado, te encuentras con que los precios rondan entre los 18€ y los 31€. La comida está bien, excepto las migas, que ya dije que no. Pedimos cosas como dorada, pato y revuelto de setas, todo correcto, pero no esperes la revelación. El vino, en fin, ni fu ni fa, malo para un lugar que se las da de gourmet.
Y ya que estamos, si te preguntas si el Molino de Berola ofrece opciones para desayunar, la cosa se complica. Con las referencias que tengo, parece que no se destacan en esa área, así que no esperes un brunch ni nada por el estilo. Pero si decides pasar el día por allí, aprovecha para visitar el Monasterio de la María de Veruela, que está a un paso y tiene su encanto.
Qué tipos de menús se pueden encontrar en El Molino de Berola
Si estás buscando un lugar top para comer, El Molino de Berola es la respuesta a todas tus plegarias. 5 estrellas en cocina tradicional, ¡nada que ver con esos sitios de comida rápida! El ambiente es súper acogedor, y el trato que recibes es tan cercano que parece que te conocen de toda la vida. Eso sí, ¡no te duermas en los laureles! Si no llegas pronto, es probable que te quedes sin mesa, porque se llena rápido.
Perfecto para un plan de excursión con amigos o la fam, la carne es simplemente deliciosa. No podemos olvidar mencionar esos postres, que están buenos, pero tampoco rompen esquemas. Comida y servicio perfectos, todo un 5 en esas categorías. El solomillo de ciervo se deshace en la boca y las pencas rellenas son un must. En serio, no hay fotos, solo ve y vívelo tú mismo.
Además, el personal es muy profesional y está bien organizado, así que olvídate de esperar eternamente por tus platos. Si llegas, pide sí o sí las migas con huevo y uvas, o las chuletillas de cordero que son para morirse. Y para rematar, la tarta helada Contessa te dejará con ganas de más. El precio varía, pero anda entre 20-50 € por persona, y eso en comparación con la calidad que ofrecen, está más que justificado.
En cuanto a menús, tienen uno de fin de semana que vale 28 €, aunque no cuentan con menú infantil, pero seguro que los adultos lo disfrutan al máximo. Además, si necesitas aparcar, hay plazas libres y gratuito, lo cual es un bonus que no se ve en cualquier lado. Así que, ya sabes, si estás cerca de Vera de Moncayo y tienes hambre, no dudes en lanzarte a El Molino de Berola. ¡La buena comida te está esperando!
La carta de El Molino de Berola está siempre actualizada en su sitio web
Ya te digo, El Molino de Berola es un sitio que merece la pena conocer si andas por Vera de Moncayo. Te reciben con una atención rápida y eficaz, y eso se agradece un montón. La comida está repleta de sabor, el ternasco asado es una locura. Ideal si vas con la familia, porque también tienen parque para los peques. ¡Es un planazo!
Además, lo que más mola es que la calidad de los platos es top. La presentación es cuidada y, con un ambiente tan agradable, no hay duda de que quedarás contento. Recomiendo que reserves si vas a ir en fin de semana, porque suele llenarse. Y en cuanto a precios, están bien ajustados para lo que ofrecen.
La experiencia es incluso más refrescante con una terraza y parking privado. Es el lugar perfecto para un buen almuerzo, ya sea a la carta o con su menú del día. Y es que, la comida sabrosa y abundante va de la mano con un servicio que te hace sentir como en casa. Si tienes un ansia de dulce, no dejes pasar la oportunidad de probar sus postres, ¡son un 10!
Nosotros nos dejamos aconsejar y acabamos disfrutando de unos chuletones de vaca brutales, unos platos de setas espectaculares y un dulce de leche que te deja sin palabras. Y, no te olvides de los carajillos con licor de trufa, que son la guinda del pastel. Todo esto, por un precio que ronda los 30-40€ por persona.
Ahora, sobre la carta, no te preocupes que generalmente está actualizada en su web, así que puedes echar un vistazo antes de lanzarte a la aventura gastronómica. ¡Ve y disfruta, no te arrepentirás!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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